Había una vez una niña que se llamaba Mona. Vivía al borde del bosque, en la única casita que había en muchos kilómetros a la redonda. Por eso le daba pena no tener allí ningún amigo.
Seguir leyendoHadalandia es un lugar con cuentos para dormir, cuentos infantiles y lecturas en línea para niños de todas las edades. Todo gratuito y de fácil acceso.
El cuento de las cebras que se contaban las rayas
Las cebras nunca están solas, porque viven en manadas. Se mantienen unidas y pastan muy cerca unas de otras. Al caminar por la sabana, están siempre vigilantes y miran a su alrededor. Sin embargo, rara vez se sienten realmente seguras.
Seguir leyendoEl regalo de la ardilla
Era otoño. El sol ya no calentaba tanto. La brisa suave ayudaba a las hojas de colores a caer al suelo, y entre ellas jugaba una niña. Se llamaba Amalia. Recogía hojas de colores, las iba entrelazando y hacía con ellas una larga serpiente de otoño.
Seguir leyendoCómo el baile encontró su lugar en cada día
Terezka iba todos los martes por la tarde al grupo de baile en una casita junto a la plaza. Allí tenía su suelo favorito de la sala, los espejos y la música que siempre sonaba justo al comenzar la clase. Estaba acostumbrada a que ese era el lugar donde se bailaba y donde el baile tenía su sitio.
Seguir leyendoLa casita perdida
A las afueras de la ciudad había una casita muy bonita. Ya estaba un poco destartalada, claro, pero era porque hacía mucho tiempo que nadie vivía en ella. Por eso la casita también estaba triste. Deseaba con todas sus fuerzas que alguien volviera a instalarse en ella y la cuidara. Y si además venía con niños, aquello sería de lo más alegre, se decía.
Seguir leyendoSobre los Cerditos del viejo establo
Al borde del pueblo había un viejo establo, que desde lejos desprendía aroma a heno y a calor. En él vivían tres Cerditos. Cada Cerdito era completamente distinto, pero aun así, o quizás precisamente por eso, se llevaban tan bien.
Seguir leyendoLa niña que siempre se reía
Ya nadie recuerda exactamente cuándo Lucía empezó a reírse de todo y a todas horas. Mamá dice que Lucía ya se reía cuando aún era un bebé. Papá cree que aquellas risitas las heredó del bisabuelo, que también era la mar de alegre.
Seguir leyendoSobre los policías y la patrulla nocturna
La comisaría siempre se quedaba un poco más tranquila al final del día. Los papeles estaban archivados, los coches revisados y afuera ya empezaba a oscurecer poco a poco.
Seguir leyendoDel cochecito que quería elegir su color
Había una vez un cochecito pequeño de color gris que salió a dar un paseo, pero estaba muy triste.
«¿Por qué tengo que ser gris? Es un color tan aburrido… Me gustaría tener un color bonito y alegre», se quejaba el cochecito.
Seguir leyendoDe la vida de las muñecas
Durante el día, el dormitorio infantil de Adélka, lleno de muñecas, parecía completamente normal. Junto a la pared estaba la cama, al lado, en la mesita de noche, una lamparita que cambiaba de color, y delante de la cama había una alfombra suave. En el lado opuesto de la habitación había un armario con estantes lleno de libros y muñecas, que seguían exactamente donde Adélka las había dejado.
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