Hace mucho tiempo vivía un humilde pastor que tenía siete ovejas. Cada día las llevaba a pastar a lo alto de la montaña. Un día, como de costumbre, sacó a las ovejas a pastar. Se apoyó en su bastón, miró a su alrededor y comenzó a soñar con lo maravilloso que sería si la vida no fuera tan cara. Pensó en cómo podría dar a sus hijos suficiente comida y una vida mejor. De repente, apareció ante él un hombrecito con un gorro rojo y una larga barba blanca.
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