
Cuentos para dormir
La ardillita testaruda
Había una vez una familia de ardillas: mamá ardilla, papá ardilla y dos ardillitas pequeñas. Papá y mamá querían muchísimo a sus pequeños. Pero el hermano pequeño era un testarudo de cuidado. Siempre se estaba peleando con su hermano mayor y no hacía ni caso a sus padres. Mamá le daba consejos una y otra vez, pero a él le entraban por un oído y le salían por el otro.
Una noche, el pequeño empezó a pelearse otra vez con su hermano. Sus padres intentaron poner paz, pero él se enfadó muchísimo con todos y decidió escaparse de casa. Cuando los demás se fueron a dormir, se asomó al cuarto de mamá y, sin hacer ni un ruidito, se escabulló de la casita.
Corrió por el bosque, pero todo estaba oscuro y daba mucho miedo. Se paró y miró a su alrededor. Estaba asustadísimo. Quería volver a casa, pero en la oscuridad no encontraba el camino. Y cada vez hacía más frío. Así que se echó a llorar muy fuerte.
A la mañana siguiente, mamá ardilla se levantó temprano y fue al cuarto del pequeño. ¡Y no estaba! Mamá lloraba y lloraba y corría por toda la casita buscándolo. Papá ardilla salió enseguida a buscar a su hijo.
Muy cerquita de casa vio al pequeño, dormido y hecho un ovillo en el suelo. Papá lo tomó en brazos y se lo llevó a casa. El pequeño se despertó y abrazó a mamá, a papá y a su hermano. —Lo siento mucho. No volveré a pelearme contigo, hermano, y a partir de ahora haré caso a papá y a mamá —dijo el pequeño.




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