Saltar al contenido
Cómo el dragón Rompetodo aprendió a trabajar – cuento infantil

Cuentos para dormir

Cómo el dragón Rompetodo aprendió a trabajar

Ana H.11 de agosto de 20264 min de lecturapara preescolar

Había una vez un dragón de cuento. Aquel dragón no tenía amigos ni familia, y allí donde llegaba, todos le tenían miedo. Cada vez que se acercaba volando a un pueblo, la gente huía gritando de terror. Y así, aunque quería hacer amigos, nunca le quedaba más remedio que marcharse al pueblo siguiente.

Su gran problema era conseguir comida. Y es que era un dragón muy glotón. Lo que más le gustaba eran los pollos asados, el queso y las sardinas. Cada vez que el pueblo entero corría a esconderse en el bosque, él se llevaba de las tiendas vacías todas las cosas ricas que le cabían en sus enormes garras de dragón y volvía volando a su cueva entre las rocas.

Así llevaba ya muchos años. En todos los pueblos de alrededor lo conocían muy bien. Cuando lo veían en el horizonte, acercándose a toda velocidad con sus enormes alas, hasta dejaban amontonadas en la plaza todas las cosas ricas. Por tanto saqueo, en todo el reino de los cuentos todos lo llamaban el dragón Rompetodo.

Un día, el dragón Rompetodo llegó volando a otro pueblo. En la plaza ya lo esperaba un montón de pollos asados, que olían de maravilla desde muy lejos. El dragón aterrizó en la plaza y empezó a recoger su botín con las garras cuando, de pronto, alguien le gritó desde abajo. Se dio la vuelta sorprendido y vio a un señor muy viejecito. Era el dueño de la charcutería del pueblo, que, después de una vida tan larga, ya estaba harto de regalarle cada dos semanas una parte de su mercancía a aquel dragón saqueador.

—¡Eh, tú, monstruo! —le gritaba al dragón, agitando enfadado su bastón de madera—. ¿No te da vergüenza pasarte la vida robando? ¿Sabes hacer algo más que saquear y destrozar? ¿Sabes cuánto trabajo nos cuesta criar todos esos pollos y luego prepararlos y asarlos? ¡Qué fácil es la vida cuando te llenas la tripa gratis y estropeas el trabajo de los demás!, ¿eh?

El dragón Rompetodo se lo quedó mirando asombrado.

—Pues a mí me encantaría trabajar, pero todos huyen de mí —retumbó el dragón con su voz de trueno. Pero lo decía con cara triste—. Nadie me deja ni abrir la boca. Llegue donde llegue, todos salen corriendo. ¿Cómo va a ganarse la vida en este mundo un dragón decente, si nadie le da ni una oportunidad?

—Vaya, vaya —dijo el viejecito, asintiendo sorprendido—. ¡Pues yo tendría trabajo de sobra para ti! Puedes tirar del arado, talar árboles para leña, cuidar el ganado, levantar cosas pesadas, construir casas… ¡En este pueblo hay un montón de cosas en las que podrías ayudar con esas patas tan fuertes!

Para entonces, la gente del pueblo empezaba a volver poco a poco a la plaza, muerta de curiosidad.

—¡Acercaos, no tengáis miedo! —les gritaba a todos el viejo tendero—. ¡El dragón y yo nos hemos hecho amigos y a partir de ahora nos ayudará con los trabajos pesados! ¡Dice que ya no robará y que se ganará la comida trabajando!

El dragón Rompetodo nunca había sido tan feliz. Desde entonces vivió en el pueblo con los demás, y toda la gente de allí le tomó cariño enseguida. Ayudaba a todo el mundo, trabajaba cada día y nunca más tuvo que saquear ni robar para ganarse la vida.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de dragones Cuentos para preescolar

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

Queridos niños, la señora Otoño ya ha llegado del todo, y a nuestro alrededor revolotean hojitas de colores que van cayendo despacito al suelo.…

4 minpara preescolar

¿Sabéis qué es un reyezuelo? No es un rey pequeñito de cuento, sino un pajarito. Un pajarito normal y corriente, tan pequeño y discreto…

4 minpara preescolar

En octubre, las temperaturas nocturnas empezaron a bajar de cero. El otoño estaba en pleno apogeo y, en el reino de los animales, empezaron…

4 minpara preescolar