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El cerdito Cuic – cuento infantil

Cuentos para dormir

El cerdito Cuic

Dominika J.19 de mayo de 20263 min de lecturapara preescolar

Había una vez una granja donde, con el granjero, vivían un montón de animalitos. Allí habríais encontrado vaquitas alegres que se pasan el día mugiéndole al sol y a la hierba, gallinitas inquietas, caballos majestuosos y cerditos rosas muy alegres. Entre los cerditos había uno pequeñito que se llamaba Cuic.

Al cerdito le gustaba tumbarse al sol y vigilar la granja junto con Bosco, un perro grande y valiente. Sabía que no era un perro, pero le gustaba avisar a Bosco cuando veía a lo lejos algún peligro. Los demás cerditos solo se revolcaban en el barro, pero Cuic estaba decidido a proteger la granja. Eso sí, a Cuic le daba miedo el agua. Le encantaba su barro, donde se revolcaba a gusto, pero el agua no era, desde luego, su amiga.

Un día de sol, mientras Cuic se calentaba al solecito, vio algo a lo lejos. Era un conejito pequeño que venía dando saltos hacia la granja. Un momento… ¡ese conejito huía de algo! Cuic se acercó a la valla y vio que del bosque espeso salía un lobo que perseguía al pequeño conejito.

—¡Un lobo! ¡Viene un lobo! —gritó el cerdito, y corrió todo lo deprisa que pudo hacia Bosco, que estaba durmiendo en el porche de la casa. El valiente Bosco se levantó y salió corriendo hacia el lobo, ladrando y gruñendo, para echarlo de allí. Mientras tanto, el pequeño Cuic oyó que en el estanque de la granja algo hacía ¡chof!, muy fuerte.

—¡Socorro! —se oía desde el estanque, entre chapoteos. Cuic no se lo pensó y fue a ayudar. ¡Seguro que era el conejito! Cuic vio que el gran Bosco estaba muy ocupado con el lobo, así que le tocaba a él cuidar de la granja. El cerdito se armó de valor y fue hacia los chapoteos. En el estanque encontró al pequeño conejito, que se estaba ahogando. Seguramente quería escapar del lobo y se había caído al agua.

Pero a Cuic le daba miedo el agua. Pensó cómo podría ayudar al conejito. Primero le acercó un trozo de madera y tiró de él hacia la orilla. Pero el conejito resbaló de la madera y volvió a caer al agua. Luego Cuic probó a lanzarle una cuerda, pero también se rompió, y el conejito siguió en el estanque. Cuic no tenía más remedio. Se metió en el agua y nadó hacia el conejito. El conejito se le subió a la espalda, y así el valiente cerdito lo llevó hasta un lugar seguro.

—¡Gracias por salvarme! —le dijo el conejito, y se sacudió el agua del pelito.

—¡Has vencido tu miedo! —le dijo el perro Bosco cuando volvió. Había conseguido echar al lobo muy lejos, hasta el fondo del bosque.

—Tú tenías mucho lío con el lobo, y alguien tenía que ayudar también al conejito —le contestó Cuic. Aunque le daba miedo el agua, salvar la granja era más importante. Y así la granja tuvo un miembro nuevo, el pequeño conejito, y desde aquel día Cuic ya no le tuvo miedo al agua y siguió protegiendo la granja junto con Bosco.

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