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El osito de peluche bibliotecario – cuento para niños

Cuentos en audio

El osito de peluche bibliotecario

Marita P.13 de septiembre de 20264 min de lecturapara preescolar

En medio de un pueblecito había un parque precioso. Crecían allí unos árboles muy bonitos, corría un arroyuelo y por todas partes había caminitos por donde se podía pasear muy a gusto. A todos los niños les encantaba ir allí. Si fueras por uno de esos caminitos hasta el mismísimo centro del parque, encontrarías lo mejor que había en él.

Allí había una casita. Tenía el tejado rojo y cortinas de colores en las ventanas. Aquella casita era mágica. Era una biblioteca infantil. Y estaba llena de libros para niños. Para niños y para niñas. Pero aquella biblioteca tenía algo especial: un rincón de lectura para niños de lo más extraordinario.

Era una salita con cojines y un sofá muy cómodo, donde podías tumbarte como quisieras mientras mirabas o leías las mejores historias de los libros. Pero en aquel rincón había alguien más. En el sofá siempre estaba sentado un oso de peluche grande y peludo. Pero no era un peluche cualquiera. Era un oso de cuento.

Un día fue a la biblioteca un niño pequeño llamado Víctor. Le encantaban los libros y le gustaban todas las historias de aventuras. Cuando Víctor llegó a la biblioteca y estaba mirando qué libro llevarse, uno de ellos brilló de una manera muy rara. Cada vez que lo miraba, le hacía un guiño de luz. No había quien se resistiera. Tenía que llevárselo.

Lo tomó y enseguida se sentó en el sofá del rincón de lectura. Justo al lado del oso de peluche. Abrió el libro, que soltó un destello, y en la primera página había una frase mágica: «Que no te venza el sueño ni un ratito, y vuelva un poco de vida al osito». Cuando Víctor la leyó, el libro empezó a pasar las páginas él solo. Se levantó de su regazo y unos brillitos mágicos daban vueltas a su alrededor. Las palabras saltaban y las letras bailaban. Luego volvió a posarse en el regazo de Víctor. Él se quedó mirando sin entender qué había pasado.

—¿Qué? ¿Nos ponemos a leer? —dijo una voz desconocida detrás de Víctor. Se dio la vuelta y vio que quien le hablaba era el oso de peluche. —¿Tú hablas? —preguntó Víctor. —Sí, me has despertado con la frase mágica del libro. Solo este libro puede hacerlo. Soy el oso de cuento, el oso bibliotecario. Ahora puedo leer contigo, charlar y jugar. Cuando terminemos el libro y leas la última frase, me volveré a dormir. Pero no te preocupes: la próxima vez podrás despertarme otra vez si vuelves a leer la primera frase mágica de este libro. Víctor no paraba de sonreír. No sabía que el oso de peluche de la biblioteca podía cobrar vida. Leyeron juntos unos cuantos libros. Charlaron sobre historias de aventuras y se rieron muchísimo.

Desde entonces, Víctor tenía más ganas que nunca de ir a la biblioteca. Le encantaba cruzar cada día el parque corriendo por los caminitos para llegar cuanto antes a los libros. Se sentaba en el sofá y leía sin parar. No solo aprendía un montón de cosas nuevas, sino que además allí tenía un ayudante. El oso bibliotecario.

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