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Buddy y el misterio de las pelotas perdidas – cuento infantil

Cuentos para dormir

Buddy y el misterio de las pelotas perdidas

Juanita N.15 de octubre de 20262 min de lecturapara preescolar

En casa todos querían mucho a Buddy. Mamá, papá y también Adán. A cada rato alguien corría detrás de él. Le llevaban agua y comida, le rascaban detrás de las orejas o le tiraban pelotas. Ay, las pelotas… ¡cómo le gustaban a Buddy!

Se pasaba el día con ellas en la boca. Cuando mamá limpiaba las puertas, llegaba corriendo y ¡chof!, la pelota al cubo. Cuando papá recogía la leña, ¡zas!, la pelota entre el serrín. Y cuando Adán se tomaba la sopa en la terraza, ¡hop!, la pelota dentro del plato.

Así les decía que quería jugar. Y todos tiraban y Buddy corría de un lado a otro del patio y traía las pelotas. Pero, poco a poco, aquello empezó a sacarle de quicio. Ya no tenía ganas de jugar, y ellos le seguían quitando las pelotas y tirándolas por todo el patio. ¡Con las ganas que tenía él de descansar! Pero ¿cómo se lo explicaba?

Así que se metió las pelotas en la boca y no las soltaba. Pero el pillo de Adán las agarró y tiró y tiró y tiró, y en cuanto las sacó, volvió a lanzarlas. Buddy ya no sabía qué hacer. A la mañana siguiente, papá quiso tirarle las pelotas como siempre. Pero no había pelotas por ningún lado. ¡Ni una! ¡Y eso que eran tres! Llamó a mamá y a Adán, y entre todos buscaron por todo el patio. ¿Y Buddy? Buddy dormía y dormía y dormía.
—¡Venga, busca, Buddy! ¿Dónde están las pelotas?
Buddy ni se inmutó. Dormía y dormía y dormía. Los papás y Adán pensaron que alguien había robado las pelotas, así que por la tarde fueron a la tienda y compraron otras nuevas. ¡Pobre Buddy, qué desesperado estaba! ¿Y al día siguiente? ¡Las pelotas habían vuelto a desaparecer! Por la tarde, mamá estaba rastrillando las hojas y, de repente…

Allí estaban todas las pelotas, escondidas bajo las hojas. El pillo de Buddy las había enterrado para no tener que jugar. Mamá las dejó donde estaban y, a los pocos días, Buddy apareció con ellas él solito. Ya había descansado bastante y volvía a tener ganas de jugar.

15 de octubre de 2026

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