
Cuentos para dormir
El conejito Adán va al cole
Todos los niños quieren sentirse mayores alguna vez. Y un día llega el momento en que de verdad se termina un trocito de la infancia y los niños tienen sus primeras obligaciones, como los mayores de verdad. Así le pasó también a un conejito que se llamaba Adán.
En septiembre, cuando el verano ya iba dejando paso poco a poco al otoño, todos los niños de los alrededores empezaron el cole por primera vez. Y entre ellos, nuestro pequeño protagonista. Adán tenía muchísimas ganas de que llegara ese día y llevaba mucho tiempo preparándose. Ya unos días antes había metido en la mochila todo lo que iba a necesitar: las pinturas, el estuche, los libros y hasta el chándal para Educación Física.
Todo el tiempo se preguntaba cómo sería el cole y si encontraría allí amigos. A veces tanta novedad le ponía un poquito nervioso, y eso es de lo más normal. Pero aun así, estaba deseando ir al cole.
Cuando por fin llegó el día tan esperado, Adán desayunó rápido, se puso su ropa de los días especiales y salió con mamá y papá hacia el colegio.
El primer día solo hubo una bienvenida para los de primero, así que el conejito volvió pronto a casa.
Al día siguiente ya empezaban las clases de verdad, y Adán estaba emocionadísimo. Mamá lo acompañó al cole y allí el conejito conoció a su maestra y a sus compañeros y compañeras. En clase, cada uno contó algo cortito sobre sí mismo, y después los niños pudieron elegir con quién sentarse en el pupitre.
Adán no conocía a nadie, pero enseguida hizo su primer amigo: un ratoncito muy simpático que se llamaba Manu, y con él compartió pupitre.
En la primera clase, los niños aprendieron los colores y dibujaron. En la segunda, aprendieron a escribir las primeras letras, y cada uno tenía que pensar una palabra que empezara por esa letra. Las demás clases también se le pasaron al conejito volando. En los recreos, Adán fue conociendo a sus compañeros y jugando con ellos.
Por fin terminó la última clase y los papás vinieron a recoger a todos los niños.
—¿Qué tal tu primer día de cole, cariño? —le preguntó mamá.
—¡Ha sido genial, mamá! Hemos aprendido los colores y las letras, ya tengo un amigo, Manu, ¡y estoy deseando ver qué hacemos mañana! —Adán estaba entusiasmado y ya esperaba con impaciencia el día siguiente.
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