
Cuentos para dormir
La gatita que se fue a correr mundo
Era un día de sol precioso y la gatita Mina decidió irse a correr mundo. Su mamá le pidió por favor que no se fuera muy lejos. Como Mina era una gatita buena, solo se paseó por el corral donde vivía. El corral era tan grande como el mundo entero y allí siempre tenía algo nuevo que descubrir.
Mamá le preparó a Mina un hatillo y ella se puso en camino. Al poco rato se encontró con una gallinita. Mina le dijo: —Hola, gallinita, ¿necesitas que te ayude en algo? Y la gallinita le contestó: —Hola, Mina. Mira, llevo todo el día escarbando por el corral y tengo tanta hambre que ya no veo ni el camino. ¿No tendrás algo de comer? Mina le dio a la gallinita un bollito y las dos se quedaron muy contentas. La gallinita añadió: —Si alguna vez me necesitas, grita «¡COCOCÓ!» y vendré a ayudarte. Después de decir esto, se despidieron y Mina siguió su camino.
A la vuelta de la esquina se encontró con un burrito, luego con una vaquita, un conejo y un perrito. Todos tenían hambre, y Mina compartió con ellos sus bollitos. Cuando volvió a casa, mamá le preguntó qué había visto en su viaje. Mina se lo contó todo y mamá la felicitó por haber ayudado así a sus nuevos amigos.
Pero por la noche, Mina oyó unos ruidos raros y le entró miedo. Llamó a sus nuevos amigos, que llegaron corriendo en un momento y, entre todos, echaron de allí al ladrón que intentaba colarse en la casita donde vivía Mina.
De esta historia se aprende que, si ayudas a los demás, ellos te lo devolverán. Y además ganarás nuevos amigos.
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