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Bing y la comida de pasta – cuento para dormir

Cuentos para dormir

Bing y la comida de pasta

Margarita O.27 de septiembre de 20262 min de lecturapara preescolar

El conejito Bing y Sula estaban jugando en la cocina, en la mesa, donde tenían un montón de pasta sin cocer de muchas formas. Unas parecían lacitos y otras, hélices. Con ellas hacían casitas, barcos en el mar, florecitas y muchas cosas más.

Como ya era casi la hora de comer, Amma se preparaba para cocinar. Sula y Bing decidieron ayudarla. Pero primero tenían que lavarse las manos, que seguro que estaban llenas de microbios.

Amma coció pasta en forma de coditos. Tenía muchísimo cuidado de no quemarse con el agua caliente. Mientras tanto, Sula lavó las zanahorias y Bing se las iba llevando a Flop, que las pelaba. Y ahora les tocaba a los guisantes. —Eso no son guisantes —dijo Bing. Bing no reconocía los guisantes, porque todavía estaban escondidos en sus vainas. Pero Sula sí lo sabía, así que le enseñó a Bing cómo se desgranan. ¡Algunas bolitas hasta querían escaparse! Desgranar guisantes fue divertidísimo.

Mientras Sula y Bing ponían la mesa, Amma terminó la comida. También tuvo que sazonarla, para que estuviera lo más rica posible. Bing puso en un jarrón una florecita preciosa y repartió los cubiertos. Antes de empezar a comer, tuvieron que lavarse otra vez las manos, que estaban sucias. Se desearon buen provecho y se pusieron a comer con muchas ganas. Todos menos Bing.

Aunque a Bing le encantaban los guisantes, las zanahorias y también la pasta, todo mezclado no le gustaba mucho. —Esto tiene una pinta rara —dijo con los ojos bajos. Amma se levantó y le dio a Bing una cuchara especial con la que podía separar los guisantes, la zanahoria y la pasta en el plato. Bing, junto con Sula, empezó a apartar los guisantes, la zanahoria y la pasta. Cada cosa a un lado del plato. ¡Hasta lo convirtieron en una competición!

Cuando ya lo tenía todo separado, Bing se puso contentísimo y por fin empezó a comer. En cambio, Sula se puso triste. A ella la comida separada no le gustaba, así que volvió a mezclarlo todo.

Al final todos quedaron contentos y nadie se quedó con la tripa vacía. Lo importante es que todos comieron un montón de vitaminas en forma de guisantes y zanahorias.

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