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El león que tenía miedo – cuento para dormir

Cuentos para dormir

El león que tenía miedo

Andrea N.17 de octubre de 20263 min de lecturapara preescolar

En la salvaje África vivía un leoncito. Bueno, en realidad ya no era pequeño: era un león adulto, y su padre esperaba que le pasara la corona. No es que los leones de África lleven corona, claro. Pero no por nada los llaman reyes de los animales. El problema era que nuestro pequeño león Alfonso tenía miedo. No era nada valiente, no como su papá.

No sabía cómo se reina, y desde luego no quería pelearse con nadie. Aunque no le hacía ninguna gracia, la corona imaginaria le acabó cayendo en la cabeza. El león Alfonso, ahora ya el nuevo rey, intentaba cuidar bien de todos. Pero el miedo y los nervios se lo ponían muy difícil. Todo el mundo se le subía a la chepa, y sobre todo las hienas se reían de él. Atacaban a la manada de leones mucho más a menudo, porque eran muchas más. Por suerte, su papá siempre estaba cerca y, en los peores momentos, siempre hacía huir a las hienas.

Al león Alfonso, claro, le preocupaba no ser un rey de los animales poderoso como su papá, sino un miedica al que cualquiera espantaba. Pensando y pensando, llegó hasta un acantilado. Desde allí vio una manada de hienas que se acercaba a su hogar. Sabía muy bien que tenía que hacer algo, pero las hienas ya estaban muy cerca y al león le empezaron a temblar las patas. En lugar de atacar y avisar, se metió en la cueva más cercana. Allí temblaba de miedo, pero también tenía miedo por los suyos. Entonces le pareció oír algo. —Bzzzzz, bzzzzz, bzzz —resonaba en la cueva—. A lo mejor crees, bzzzz, que serás valiente, bzzzz, cuando se te quite el miedo, bzzzz. —¿Quién eres? —se asustó el león. Era una mosca pequeñita que llevaba un rato observando al león. —Claro que necesito valor, pero no lo tengo. No soy tan valiente como mi papá —se lamentaba el león Alfonso. Pero la mosquita no se rindió. —Bzzz, pues prueba a ser valiente aunque tengas miedo, bzzz. —¿Qué quieres decir? —preguntó el león. —Bzzzz, no existe valor sin miedo, bzzzz. Seguramente tu papá también tenía miedo en momentos así, pero lo superó y fue valiente. —El león Alfonso tuvo que reconocer que la mosquita tenía razón. Todo ese tiempo había estado esperando a que se le pasara el miedo. Pero ahora se dio cuenta de que eso no iba a pasar solo. Salió corriendo de la cueva hasta lo más alto del acantilado y rugió con tanta fuerza que tembló todo a su alrededor. Eso no se lo esperaban las hienas. Ya estaban a punto de atacar, pero aquel rugido tan poderoso del león Alfonso las dejó tan desconcertadas que se retiraron. Desde entonces, nadie volvió a llamar miedica al león Alfonso. Y él sabía que se puede ser valiente aunque te tiemblen las rodillas de miedo.

17 de octubre de 2026

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