
El cuento del bollito
Hace mucho tiempo, en una casita pequeña a las afueras del pueblo, junto al bosque, vivían un abuelito y una abuelita. Una mañana, al abuelo le entraron ganas de comer bollitos. Así que fue a ver a la abuela y le pidió: —Abuela, por favor, fríeme hoy un bollito para desayunar. Me han entrado unas ganas enormes. —Y la abuela se puso a preparar el bollito.
Tomó un poco de harina, un poco de nata, un huevo y azúcar, hizo la masa y frio el bollito en mantequilla. Luego lo puso en la ventana para que se enfriara. Pero el bollito era muy inquieto. Ahora mira a la izquierda, ahora a la derecha: allí hay un prado, allá el pueblo, ahí un camino y, detrás, el bosque. Y en un periquete ya va rodando por el camino. Rueda y rueda junto al prado, hasta llegar al bosque.
Y se encuentra con una liebre: —¡Bollito, bollito, te voy a comer! —Y ya se está relamiendo.
—No me comas, liebrecita, que te canto una cancioncita. —La liebre levantó las orejas y el bollito se puso a cantar:
—Soy el bollito,
de harina hecho,
con nata amasado,
en mantequilla frito,
en la ventana enfriado.
Del abuelo me escapé,
de la abuela me escapé,
¡y de ti, liebrecita,
también me escaparé!
Y se fue rodando tan deprisa que levantaba polvo. Antes de que la liebre se diera cuenta, el bollito ya se había ido.
Siguió rodando y se encontró con el lobo gris. El lobo siempre tenía hambre, como todo buen lobo, así que le cerró el paso al bollito y le dijo:
—¡Bollito, bollito, te voy a comer! —Y le enseña los dientes.
—No me comas, lobito, que te canto una cancioncita. —El lobo cerró la boca y el bollito se puso a cantar:
—Soy el bollito,
de harina hecho,
con nata amasado,
en mantequilla frito,
en la ventana enfriado.
Del abuelo me escapé,
de la abuela me escapé,
de la liebre me escapé,
¡y de ti, lobito,
también me escaparé!
Siguió rodando y se encontró con el oso peludo. Al oso le encanta lo dulce, así que mira al bollito con ojos golosos y le dice:
—¡Bollito, bollito, te voy a comer! —Y ya está estirando las zarpas.
—No me comas, osito, que te canto una cancioncita. —El oso se sentó y el bollito se puso a cantar:
—Soy el bollito,
de harina hecho,
con nata amasado,
en mantequilla frito,
en la ventana enfriado.
Del abuelo me escapé,
de la abuela me escapé,
de la liebre me escapé,
del lobo me escapé,
¡y de ti, osito,
también me escaparé!
Siguió rodando y se encontró con la zorra astuta. Y ella enseguida corre hacia él: —¡Bienvenido, bollito! ¡Qué bonito eres, qué redondito, qué doradito!
Y el bollito se puso todavía más colorado, contentísimo de que la zorra lo hubiera alabado, y enseguida empezó su canción:
—Soy el bollito,
de harina hecho,
con nata amasado,
en mantequilla frito,
en la ventana enfriado.
Del abuelo me escapé,
de la abuela me escapé,
de la liebre me escapé,
del lobo me escapé,
del oso me escapé,
¡y de ti, zorrita,
con más razón me escaparé!
—¡Qué canción tan bonita! —dijo la zorra, y se acercó un poco al bollito—. Pero yo ya soy muy viejecita y oigo bastante mal. Súbete de un salto a mi hocico, que te oiga mejor. Y cántala otra vez, más fuerte.
El bollito estaba aún más contento. «Le gusto yo y le gusta mi canción». Se subió de un salto al hocico de la zorra y cantó:
—Soy el bollito,
de harina…
Y la zorra hizo ¡am! y se lo comió.
Cuentos clásicos Cuentos cortos Cuentos para preescolar




¿Qué te pareció el cuento?