
Cuentos para dormir
El estornino glotón
Había una vez un estornino cuyo precioso canto se oía desde muy lejos. Pero aunque era bastante pequeñajo, a menudo se zampaba más comida que cualquier pájaro más grande.
Un día de verano especialmente caluroso, iba revoloteando por encima de los jardines en flor cuando, de repente, le entró hambre. Miró a su alrededor, vio un cerezo y bajó directo hacia él. Como era un glotón, dejó el árbol pelado, sin una sola cereza. —¡Qué bien he comido! —dijo el estornino relamiéndose. Pero con aquel calor tan tremendo y las cerezas tan dulces, entonces le entró una sed tremenda.
Volvió a mirar a su alrededor y vio un cuenco de leche, que seguramente era para el gato. Fue directo hacia él y se bebió la leche hasta la última gota. Pero eso no debería haberlo hecho, porque después de las cerezas no se bebe leche. Durante un ratito todavía estuvo presumiendo de lo bien que había comido y bebido, pero al poco le empezó a doler la tripita. Le dolía cada vez más, hasta que al final no se podía mover y solo se quejaba.
Y así fue como el estornino se castigó a sí mismo por ser tan glotón. Todo el mundo sabe que nada en exceso es bueno, y desde entonces también lo supo el estornino.
Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de pájaros Cuentos para preescolar




¿Qué te pareció el cuento?