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El último unicornio – cuento para niños

Cuentos para dormir

El último unicornio

¿Conocéis a los unicornios? Son caballos blancos que tienen un cuerno en la cabeza, entre las orejitas. Hace mucho, mucho tiempo, había muchísimos en la tierra. Pero luego la gente descubrió que tenían un poder milagroso para curar y empezó a cazarlos. De todos los del mundo solo quedó uno, uno solo, que vagaba completamente solo y se escondía de la gente.

Un día se encontró con una bruja y le pidió que lo ayudara. La bruja aceptó y, con un hechizo, hizo desaparecer el cuerno del unicornio. Así ya no se distinguía de los demás caballos blancos. El unicornio estaba contento. Ya no corría peligro, porque nadie sabía que era un unicornio. Todos pensarían que era un caballo blanco cualquiera.

El unicornio decidió buscarse un buen amo. No quería estar solo, quería estar con alguien. Recorrió el mundo buscando a una buena persona. Después de muchos meses, por fin la encontró. Era el rey Ramiro, que estaba sentado junto a un río, pensando. El unicornio se le acercó y se dejó acariciar. —¡Anda, qué caballo tan bonito eres! ¿Dónde está tu amo, eh? ¿No tienes? ¿Quieres venirte conmigo? ¡A un caballo tan guapo como tú me lo llevaría encantado!

El unicornio resopló y dejó que el rey se montara en él. Y desde aquel día el unicornio se quedó con el rey. Juntos pasaban los días en el castillo, juntos viajaban y hasta fueron juntos a la guerra. El unicornio era el más rápido y el más ágil de todos los caballos, y el rey estaba muy contento con él.

Pero últimamente el rey estaba muy triste. Su esposa, la reina, estaba gravemente enferma. El unicornio veía lo mucho que sufría el rey y quería ayudarlo. Habría sido capaz de sacrificarse él mismo con tal de ayudar al rey en su pena. El unicornio y el rey fueron a ver a la bruja, y ella le reveló al rey que su caballo era en realidad un unicornio que quería sacrificar su poder mágico para que la reina se salvara. Al fin y al cabo, su magia tenía el poder de curar y salvar una vida.

El rey se echó a llorar. No esperaba un sacrificio así de su amigo de cuatro patas. Pero no podía aceptarlo. No quería que muriera el último unicornio. Se había convertido en su amigo. Cuando la bruja lo vio, le dieron pena el rey y el unicornio, y preparó una poción curativa que le devolvió las fuerzas a la reina. El unicornio no tuvo que sacrificarse y todos vivieron felices muchos, muchos años más.

22 de mayo de 2026

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