
Cuentos para dormir
La sirena que consiguió limpiar la playa llena de basura
Había una vez un océano, y en él nadaba la sirena Coralina. Cada día tenía muchísimo trabajo. Barría los arrecifes de coral, charlaba con los bancos de pececillos, desenredaba los tentáculos de los pulpos y afilaba las pinzas de los cangrejos. No había un solo día en que se aburriera. Más bien al contrario.
Limpiar los corales era cada vez más difícil, porque se les quedaba enganchada la basura de la playa. La gente la tiraba allí como si fuera a convertirse en perlas preciosas. Pero la basura no desaparece en la naturaleza, y mucho menos se convierte en algo tan bonito y valioso como una perla del mar.
Al principio, a lo mejor, todavía se podía hacer la vista gorda con la basura de la playa. Pero cuando los animales del mar empezaron a ir a quejarse a Coralina, supo que había llegado el momento de hacer algo. Coralina se dijo que así no se podía seguir. Dentro de poco habría en el mar más basura que agua. Con tanta suciedad y tanto desorden, ningún ser vivo puede estar bien. Pero ¿cómo convencer a la gente de que recogiera lo que dejaba?
Siendo una sirena con cola en lugar de piernas, no podía dejarse ver. ¿Cómo conseguir que limpiaran? La sirena pensaba y pensaba. ¡Ya lo tenía! Usaría sus poderes mágicos. En el borde del arrecife cantaría su canción, una canción que haría que la gente limpiara.
Era una canción preciosa, pero muy triste, sobre la arena, el fondo del mar, los corales y todos los animalitos que viven bajo el agua y en la playa. Era una canción sobre la tristeza y el enfado por la basura y la suciedad que llenan la playa y el mar. Pero tenía una cosa especial. Niños, ¿habéis oído alguna vez cantar a una sirena? En esa canción no se oyen palabras ni melodía. Esa canción suena dentro de los oídos de la gente. Les susurra que echen toda la basura al contenedor y que no tiren nada más. Y además es una canción pegadiza a más no poder. Quien la tiene en la cabeza la va tarareando, y así la va contagiando a los demás. Y para deciros la verdad, bastaron solo siete días para que la gente limpiara la playa llena de basura. Y vosotros, niños, ¿qué hacéis cuando veis basura en el suelo?
Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de magia Cuentos de sirenas Cuentos para preescolar




¿Qué te pareció el cuento?