
Cuentos para dormir
La zorra lista
Una vez, la zorra se estuvo burlando del lobo hasta que el lobo se enfadó y empezó a perseguirla por el bosque. La zorra quiso esconderse y se metió entre las raíces de un roble enorme. El lobo la alcanzó, intentó llegar hasta ella metiendo el hocico entre las raíces y, al final, le hincó los dientes en una pata.
Entonces la zorra, metida entre las raíces, se puso a gritar muy contenta: —¡Qué suerte, solo ha mordido una raíz! ¡Qué suerte, una raíz! —Al oírlo, el lobo soltó la pata y mordió la raíz de al lado. Y la zorra se puso a suplicar: —¡No tires, lobito, que me arrancas la patita! —Pero al lobo aquello no le cuadraba. Sabía que las zorras son muy astutas y, como los gritos de la zorra sonaban más bien alegres, soltó la raíz y volvió a morderle la pata.
Y cuando la zorra volvió a chillar de alegría: —¡Qué suerte, una raíz! ¡Qué suerte, una raíz!—, el lobo la soltó otra vez, mordió con más fuerza la raíz de al lado y ya no la soltó. Cuanto más se lamentaba la zorra, más rabioso tiraba el lobo de la raíz, hasta que entre las raíces se abrió un hueco. Por allí se escurrió la zorra y se escapó del lobo, que se quedó con un palmo de narices.
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