
Cuentos para dormir
El tigrecito Leo y la fiesta de cumpleaños
En un pueblecito vivía el tigrecito Leo. Todo el mundo lo quería y tenía muchos amigos fieles, con los que jugaba y se juntaba a menudo.
Un día, nada más despertarse, Leo miró el calendario y se dio cuenta de que justo hoy era el cumpleaños de su mejor amiga, la jirafa Mónica.
No se lo pensó dos veces y decidió llamar a los demás amigos e invitarlos a su casa.
—¡Hoy es el cumple de Mónica! ¡Tenemos que hacerle una fiesta! —El tigrecito estaba emocionadísimo—. Nos repartimos las tareas y cada uno prepara algo, así no tardaremos mucho.
—Yo preparo los globos y los gorritos de cumpleaños —dijo la vaquita Natalia.
—Y yo me encargo de los regalos —dijo el perrito Miguelito.
—Yo haré una tarta de cumpleaños riquísima —propuso el tigrecito Leo—. Y le diré a Mónica que venga a nuestra fiesta. ¿A qué hora lo tendréis todo listo?
—A las cuatro de la tarde es lo mejor —contestaron los amigos a la vez.
Luego todos se pusieron manos a la obra. El tigrecito Leo tuvo que ir a la tienda a comprar todo lo que necesitaba para la tarta. Ya se imaginaba la tarta tan rica que iba a hacer muy pronto. Cuando llegó a casa, sacó la compra, abrió el libro de recetas y se puso a ello. Mezcló la masa, la echó en el molde y la metió en el horno. Puso las capas de bizcocho una encima de otra para hacer la tarta, la cubrió con crema de chocolate y la adornó con rositas de azúcar y trocitos de nueces. La tarta de cumpleaños estaba lista. Ahora solo faltaba invitar a Mónica, sin contarle nada, porque tenía que ser una sorpresa.
El primero en llegar fue el perrito Miguelito. Traía varias cajas grandes envueltas en papel de colores y atadas con lazos. Al poco rato llamó a la puerta la vaquita Natalia. Con los demás, decoró la habitación con globos y confeti de colores. También trajo los gorritos. Cuando todo estuvo listo, llegó a casa del tigrecito la cumpleañera, la jirafa Mónica. En cuanto entró en la habitación, todos gritaron a la vez: «¡Sorpresa!». Y después le cantaron el «Cumpleaños feliz».
La jirafita se quedó muy sorprendida, y también emocionada por la fiesta que le habían preparado sus amigos.
—¡Es la mejor fiesta de cumpleaños de mi vida! —dijo. Y el tigrecito Leo se puso muy contento de que todo hubiera salido tan bien.
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