Saltar al contenido
El gorrión Pío – cuento infantil

Cuentos para dormir

El gorrión Pío

Dominika J.5 de octubre de 20263 min de lecturapara preescolar

Había una vez un gorrioncito llamado Pío que piaba alegre en una ramita. Le encantaba el parque en el que vivía. Tenía una voz preciosa, y con ella saludaba a todos los que pasaban por allí. Lo que más le gustaba era sentarse en un arbolito, cantar y mirar a la gente, a los perritos y a los niños en los columpios.

«Ojalá yo también pudiera jugar así con ellos», pensaba cuando veía a un perrito y a un niño pequeño corriendo detrás de una pelota. Aunque el gorrión tenía alas, la gente le daba un poco de miedo, y no sabía cómo podría jugar con ellos como aquel perrito de cuatro patas.

Era un sábado de sol y las hojas de los árboles empezaban a ponerse amarillas: los colores del otoño se iban extendiendo poco a poco por el parque. Todo se iba volviendo de un naranja y amarillo precioso. La gente y los animalitos disfrutaban de los últimos rayos de sol calentitos.

Pío cantaba feliz en su ramita cuando, de repente, oyó a alguien llorar. Se dio la vuelta y vio a un niño pequeño que señalaba un árbol y lloraba. Al tirarle la pelota a su perrito, la había lanzado con tan mala suerte que se había quedado atascada en una rama muy alta.

«¡Esta es mi oportunidad!», pensó el gorrión, y echó a volar como un héroe. Se posó en la ramita donde estaba la pelota y se puso a pensar cómo devolvérsela al niño.

Primero le dio un empujoncito con el ala: no pasó nada. Luego intentó moverla con todo el cuerpecito, y la pelota se movió un poco, pero seguía encajada entre las ramas. Al final se acordó de su piquito. Se estiró con todas sus fuerzas, empujó… ¡y la pelota cayó a la hierba!

—¡Lo he conseguido! —gritó el gorrión, sorprendido.

Las lágrimas del niño desaparecieron y su perrito ladró muy contento.

—¡Gracias, amigo! —le gritó el niño a Pío.

La mamá del niño sonrió y dijo:
—¡Anda, mira, es el pajarito que siempre canta tan bonito por aquí! ¡Y encima sabe rescatar pelotas!

Pío estaba muy orgulloso. No solo había jugado con la pelota y se la había tirado de verdad al niño, sino que además había ayudado. Y ni se imaginaba lo mucho que a la gente le gustaba su canto.

Desde aquel día, el gorrión saludaba a todos los que venían al parque con un canto todavía más alegre. Y cada vez que a alguien se le quedaba una pelota o un frisbi atascado en un árbol, él lo tiraba abajo como un héroe.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de pájaros Cuentos para preescolar

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

¿Sabéis qué es un reyezuelo? No es un rey pequeñito de cuento, sino un pajarito. Un pajarito normal y corriente, tan pequeño y discreto…

4 minpara preescolar

En África vivía una cebrita pequeña. Era muy alegre, quería mucho a su mamá y le encantaba pasarlo bien con sus amigos. Pero un…

2 min