
Cuentos para dormir
El perrito pequeñín
El pastor Paco tenía muchísimas ovejas. Para que no se le perdiera ninguna, tenía seis perros que las vigilaban de día y de noche. Un día, la única perrita de Paco tuvo cuatro cachorros. Pero uno de ellos era pequeñísimo. Por eso le pusieron de nombre Pito.
Fue pasando el tiempo y los cachorros se convirtieron en perros grandes. Solo Pito seguía siendo chiquitín. Las ovejas no le tenían ningún miedo; al contrario, era él quien les tenía miedo a ellas. Así que al pastor no le servía para nada, y se lo hacía notar cada día. A los otros perros los felicitaba y les daba trozos de carne, pero en el cuenco de Pito siempre había solo huesos y sobras.
Una noche hubo una tormenta muy fuerte. Llovía tanto que no se veía nada. Y pasó que un corderito se escapó. A los perros no les apetecía nada salir con aquel temporal, pero Pito, con lluvia o sin lluvia, se fue a buscarlo. Después de buscar mucho, mucho, lo encontró muerto de miedo y empapado en un barranco muy hondo. Como no sabía cómo sacarlo de allí, salió corriendo a buscar al pastor.
Al principio Paco no entendía qué quería Pito. Pero luego se dio cuenta de que quería llevarlo a algún sitio. ¡Qué sorpresa se llevó cuando, gracias a Pito, encontró al corderito perdido! Desde entonces, el pastor Paco lo trató de una manera muy distinta. Le daba siempre buena comida y ya nunca más pensó que Pito era un perro que no servía para nada.
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