
Cuentos para dormir
La princesa encantada
En un reino precioso vivía la princesa María, conocida por su bondad y su belleza. Todos la querían mucho, pero en el bosque profundo, no muy lejos del castillo, vivía una bruja malvada que le tenía envidia a la princesa.
Un día, mientras la princesa recogía flores en el bosque, la bruja la encontró y, con un hechizo, la convirtió en una bruja vieja y fea. La princesa cambió de golpe: en lugar de su belleza apareció una cara llena de arrugas y una nariz muy larga, y su voz se volvió ronca.
Se escondió en una casa vieja y abandonada y lloraba. Pero no se rindió. Creía que el amor verdadero y un buen corazón la salvarían.
—Ahora te quedarás sola en el bosque, hasta que aparezca alguien que rompa el hechizo con amor y con valor —dijo la bruja, y desapareció entre la niebla.
Al cabo de unos días apareció en el bosque un joven caballero que se llamaba Felipe. Había oído hablar de la princesa encantada y había decidido encontrarla. Cuando se encontró con la vieja, no se asustó de su aspecto terrible, sino que se acercó a ella con respeto y le ofreció su ayuda.
A la princesa le sorprendieron su bondad y su valentía. Felipe no le tuvo miedo a su aspecto y vio la belleza de su corazón.
Le demostró sus sentimientos y su valor con un beso de verdad. En ese mismo instante, el hechizo se rompió y la princesa recuperó su hermoso aspecto.
La bruja se desvaneció, porque su maldad había perdido toda su fuerza. Y el reino volvió a llenarse de alegría y de amor.
La princesa María y el caballero Felipe vivieron felices, y todos recordaron siempre que la verdadera belleza nace del corazón, y no de la apariencia.
Cuentos clásicos Cuentos cortos Cuentos para preescolar




¿Qué te pareció el cuento?