
Cuentos para dormir
Preparándonos para el invierno
Queridos niños, la señora Otoño ya ha llegado del todo, y a nuestro alrededor revolotean hojitas de colores que van cayendo despacito al suelo. En los campos brillan las calabazas naranjas y en el aire se nota una brisa fresquita.
Y así, igual que la naturaleza, nosotros también nos vamos preparando poco a poco para el invierno que se acerca. Tomamos leche y infusiones calentitas, nos abrigamos bien para no ponernos malos y lo que más nos gusta es pasar el rato en casa, bien calentitos.
¿Y sabéis cómo se preparan para el invierno los animalitos del bosque cuando notan que se acerca la señora Invierno? Si no lo sabéis, hoy os lo voy a contar.
Igual que las personas, los animalitos del bosque también se preparan para el invierno. En el bosque hay mucho ajetreo: los animales corren de un lado a otro para encontrar no solo un refugio, sino también comida. Entre las hojas caídas, naranjas y amarillas, encontramos a la ardillita Mía, que salta con sus hermanitas de ramita en ramita y corre a recoger avellanas. Algunas las guarda en su casita y otras las entierra con mucho cuidado. Porque sabe muy bien que, cuando el bosque esté cubierto por un edredón de nieve, será muy difícil encontrar comida.
¿Y los ositos? Antes del invierno se dan un buen atracón. El osito Bubu se llena la barriguita marrón no solo de miel dulcecita, sino también de frambuesas jugosas y de todas las cosas ricas que encuentra en el bosque. Si cerca del bosque hay un lago o un río, también le encanta comerse algún pececillo. Cuando tiene la barriga llena y nota que llega el frío, se va a su osera para prepararse para dormir todo el invierno. Allí se acurruca bajo un edredón calentito de musgo y duerme a pierna suelta… hasta que lo despierta la señora Primavera con su olor a flores.
A los erizos también les gusta comer bien, para poder enterrarse entre las hojas y pasar el frío invierno. El erizo Pinchito estaba buscando bayas o bichitos para llenarse la barriguita. Después se metió entre las hojas de colores para descansar. Las hojas lo tienen calentito y lo protegen de la helada que la señora Invierno manda no solo a nuestras casas, sino también a los bosques y a los campos.
¿Y los pajaritos? Algunos se quedan aquí y en invierno buscan miguitas caídas o se hacen nidos. A la pequeña Lili, que es un herrerillo, le gusta quedarse: además de hacer su nido, le encanta saltar, revolotear y buscar comida. Algunos pajaritos encuentran nidos calentitos gracias a las personas y a los niños que les construyen casitas acogedoras. Allí encuentran no solo calor, sino muchas veces también algo rico para comer. Y justo una casita así encontró Lili en un jardín: allí se puso morado con todas las cosas ricas que la estaban esperando.
Otros pájaros, como las golondrinas o las cigüeñas, no soportan el invierno. Esos se van a países cálidos, donde pueden calentarse al sol y no tienen que buscar comida en la nieve. Y cada vez que vuelve la señora Primavera, no solo despierta a los ositos de su sueño de invierno, sino que también recibe con alegría a las golondrinas y las cigüeñas que vuelven con nosotros.
Y así es como los animalitos se preparan para el invierno. Cada uno tiene su costumbre y su manera de protegerse del frío. Unos se esconden en madrigueras y oseras, y otros se van volando lejos. Y, igual que nosotros, esperan a que vuelvan los rayos de sol calentitos.
Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de invierno Cuentos del bosque Cuentos para preescolar




¿Qué te pareció el cuento?