
Cuentos para dormir
El príncipe y los falsos amigos
Había una vez un príncipe que se llamaba Miguel. Su mamá se había ido hacía mucho, cuando él todavía era pequeño, y su padre estaba muy enfermo. En todo el reino se murmuraba que no tardaría mucho en irse él también, el pobre, junto a la difunta reina. Y así fue. Y el príncipe Miguel se quedó solo.
Para el joven príncipe fue muy difícil convertirse en señor de un reino tan grande. Todavía no sabía gobernar bien y, lo que es peor, ni siquiera sabía en quién confiar. De repente tenía a su alrededor un montón de amigos. Pero ¡qué amigos! ¡Falsos y malvados! ¡Solo se aprovechaban del pobre príncipe!
Y el príncipe, para no estar solo, cuidaba de sus amigos como si fueran de su familia. A uno le compraba un caballo nuevo, a otro un escudo nuevo, a uno lo mandaba de viaje a tierras lejanas y a otro le regalaba un palacete. Y además, no pasaba ni una semana sin que en el castillo hubiera un baile o una fiesta. ¡Cien gansos asados, cien cochinillos, cien barriles de vino! El príncipe, para no sentirse solo y no pensar en la pena de haber perdido a sus padres, quería tener siempre muchos amigos a su alrededor. ¡Ni se le pasaba por la cabeza que aquellos no eran amigos de verdad y que solo se aprovechaban de él!
Más o menos un año después de que Miguel empezara a reinar, se descubrió que las arcas reales estaban casi vacías. «El príncipe se lo ha gastado todo», se corrió la voz por el reino. Los amigos vieron su oportunidad y se pusieron en contra de Miguel. ¡Ellos mismos declararon contra él, contando lo mal que había administrado el dinero y cómo lo había derrochado en tonterías! El príncipe no daba crédito a lo que oía: ¡cuántas mentiras contaban de él!
Cayó de rodillas y, llorando, pidió perdón a su pueblo. Y la gente le dio al príncipe una oportunidad más. Miguel se libró de la mala gente que lo rodeaba y, desde entonces, solo confió en sí mismo y administró el dinero con cuidado y con cabeza. Se convirtió en un rey sabio y ahorrador, que ya tenía mucho cuidado con quién elegía como amigo.
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