Saltar al contenido
El carbonero listo – cuento infantil

Cuentos para dormir

El carbonero listo

Hadalandia8 de agosto de 20263 min de lecturapara preescolar

Una vez, un carbonero fue al bosque a hacer carbón y se encontró con un oso y un jabalí. El oso le dijo al carbonero: —Querido carbonero, no hay nada que hacer: tengo hambre y te tengo que comer.

Y el carbonero le contestó: —Pues mira, oso, no me puedo defender. Yo estoy solo y vosotros sois dos. Pero llevo aquí mi comida. Déjame que coma por última vez.

El carbonero tenía pan y un chorizo. Se puso a comer y le tiró al oso también un trocito de chorizo. El oso lo atrapó con la boca y dijo: —¡Mmmmm! ¿Y dónde crecen estas especias tan ricaaaas?

El carbonero le dijo al oso: —Te lo diría, pero no puedo, ¡lo oiría el jabalí, tu amigo!

Y el oso: —¡Tú dímelo y no tengas miedo!

El carbonero respondió: —¡Estas especias salen del jabalí!

El oso se lanzó contra el jabalí, pero el jabalí chilló y salió corriendo hasta lo más hondo del bosque. El oso frunció el ceño y le dijo al carbonero: —¡Pues entonces prepárame esas especias de otra manera!

El carbonero le dijo: —Amigo mío, eso no se hace así como así. Hace falta fuego y una olla. Y yo ahora estoy sucio, tengo que lavarme un poco, ¡para que no te dé asco y te sepa rico!

Y el oso: —¡Pues ve y lávate!

El carbonero se lavó, pero no tenía con qué secarse.

Le dijo al oso: —¡Préstame tu piel, que me seco con ella!

El oso se le acercó y el carbonero se secó.

La zorra, que era la ahijada del oso, fue a buscar la olla, y el lobo, su ahijado, preparaba el fuego. El carbonero se puso a talar una haya enorme para hacer leña. Cuando la había partido un poco, metió una cuña en la grieta y le dijo al oso: —Tú que eres tan fuerte, mete las zarpas en la haya y ayúdame, que la vamos a abrir.

El lobo le dijo al oso: —¡Ten cuidado! ¡El carbonero es un pillo, no vaya a hacerte algo!

Pero el oso no le hizo ni caso y ayudaba todo lo que podía, para tener pronto esas especias prometidas.

El carbonero sacó la cuña del tronco y las zarpas del oso se quedaron atrapadas en la haya. El oso gritaba: —¡Ay, que me pilla, que me pilla! —Pero el carbonero le dijo: —¡Espera, espera, tú sigue ayudando! —Y agarró un palo y le dio al oso una buena tunda.

El lobo no se atrevió a hacer nada y solo gritaba desde lejos: —¡Bien te avisé, oso, que tuvieras cuidado con el carbonero, que es un pillo! ¡A mí me podría hacer lo mismo que a ti! —Y salió corriendo.

La zorra, que justo llegaba con la olla, vio cómo su padrino se llevaba lo suyo, dejó la olla tirada y también salió corriendo.

Luego el carbonero terminó tranquilamente su comida y se fue a hacer carbón.

¿Y el oso? Tardó mucho en librarse de la trampa del carbonero, y ya no le quedaron ganas de probar esas especias del carbonero nunca más.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos de lobos Cuentos para preescolar

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

En la salvaje África vivía un leoncito. Bueno, en realidad ya no era pequeño: era un león adulto, y su padre esperaba que le…

3 minpara preescolar

En medio de un bosque muy espeso había un estanque pequeñito. A su lado se alzaba una roca cubierta de helechos tupidos. Y detrás…

3 minpara preescolar

Había una vez un bosque, aunque no era un bosque cualquiera: era mágico. En él vivían los animalitos junto con un hada buena. El…

3 minpara preescolar