
Cuentos para dormir
El gato perezoso del molino
El molinero Pepe tenía un gato. Pero era un gato perezosísimo. En toda su vida no había cazado ni un solo ratoncito: solo comía y dormía. Y se le notaba, porque estaba gordo y era muy torpe. Como el molinero era ya muy mayor, al poco tiempo murió. Y entonces no quedó nadie que cuidara del gato.
Los cuencos estaban vacíos, y por primera vez el gato tuvo hambre. Empezó a darse cuenta de que no podía seguir tumbado y durmiendo como siempre. Pero cazar no sabía, porque nunca le había hecho falta. No le quedó más remedio que salir a cazar ratones. Como estaba tan gordo, los ratones se le escapaban y se reían de él. El gato se dio cuenta de que tenía que hacer algo. Por la noche se puso en marcha y empezó a correr alrededor de la casa.
Al principio iba despacio, pero poco a poco fue más deprisa. Así perdió los kilos que le sobraban y se puso en forma. Al día siguiente, los ratones volvieron a reírse de él. Pero no les duró mucho. El gato salió corriendo y atrapó uno. Ya tenía algo que comer. Y además le supo mucho mejor que cuando el molinero le dejaba el cuenco lleno sin que tuviera que hacer nada.
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