
Cuentos para dormir
Ladrín, el perrito héroe
Queridos niños, seguro que os acordáis del perrito Ladrín, que vivía en casa de Martín. Eran amigos fieles y siempre se inventaban aventuras de todo tipo. Pero lo que más les gustaba era jugar a los superhéroes.
Martín salió a la puerta de casa y miró a su alrededor. Pero al perrito no lo veía. Sus ojos se fijaron entonces en algo gris. Era una gatita gris.
—Hola, ¿has visto por aquí a un perrito marrón pequeño? Es muy peludo, se llama Ladrín y dicen que salió corriendo… —le preguntó el niño a la gata gris callejera. Ella lo miró con picardía, se lamió una patita y maulló: —Perritos… No me gustan nada —dijo—. Pero sí, aquí había uno. ¡Y salió corriendo detrás de una niña! —dijo al fin, y se marchó.
El niño le dio las gracias y siguió buscando. Había andado unos pocos metros cuando, de pronto, oyó unos ladridos. ¡Y no unos ladridos cualquiera! ¡Era Ladrín! ¡Era él quien ladraba! El niño siguió el sonido y corrió todo lo que le daban las piernas. Y entonces vio a su vecina, una niña llamada Zoe, que estaba jugando con Ladrín.
—¡Ladrín! ¿Qué haces aquí? —dijo Martín, muy asustado, y se puso a abrazar a su perrito. Ladrín, claro, también estaba contentísimo, y le llenó la cara de lametones.
—¡Tu perrito me ha salvado! Es un héroe —le dijo la niña. Martín miró a su perro sin poder creérselo, y luego a Zoe. ¿Su perro, un héroe?
—Estaba jugando en la calle, pintando con tiza en la acera, cuando de repente apareció corriendo un perro callejero muy grande. Me asusté muchísimo y grité pidiendo ayuda. ¡Y Ladrín me salvó! ¡Llegó corriendo y con sus ladridos ahuyentó al perro! ¡Y ahora se ha quedado aquí cuidándome mientras pinto en la acera! —terminó de contar la niña. Martín estaba orgulloso de su perrito. Jugaron todos juntos un ratito más y luego los niños se fueron a casa. Los papás y Martín estaban felices de tener por fin a su perrito en casa con ellos.
El perrito Ladrín sabía que tenía que esperar a Martín, pero como era un superhéroe, ¡tenía que ayudar a la niña! Bueno, por lo menos él se creía un superhéroe. Aunque, en realidad, lo era. Al fin y al cabo, había ayudado a la niña, y no solo eso: Martín y Zoe se hicieron amigos, y los tres jugaban juntos a los superhéroes. Martín sabía que al final Ladrín habría vuelto con él, pero estaba contento de haberlo encontrado. ¡Porque es un héroe valiente!
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