
Cuentos para dormir
Lucky, el búfalo sabio
Hace ya mucho tiempo, andaba por el mundo un búfalo viejo y cansado, pero muy sabio y de muy buen corazón. Se llamaba Lucky y vivía en África, cerca de una selva donde, en un árbol lleno de ramas, vivía quizá la mona más inquieta que había bajo el sol.
Cada día, al volver de pastar, a Lucky le gustaba descansar a la sombra de los árboles. A veces solo se tumbaba a mirar lo que pasaba a su alrededor, y otras veces, con la tripa llena, se echaba una cabezadita. Pero un día empezaron a pasar cosas muy raras. La mona más inquieta de todas empezó a gastarle bromas pesadas.
Una vez, cuando Lucky se quedó profundamente dormido y hasta roncaba de vez en cuando, alguien le tiró del rabo. Antes de que el viejo búfalo pudiera abrir los ojos y ponerse de pie, ya no había nadie a su alrededor.
Al día siguiente volvió a echarse a descansar bajo el mismo árbol. En cuanto cerró los ojos, alguien le pellizcó la oreja derecha. Y otra vez no pilló a nadie.
Al otro día, Lucky decidió echarse la siesta de después de comer bajo otro árbol, donde a lo mejor nadie lo molestaba. Pero bajo el árbol donde había descansado los dos últimos días se acomodó otro búfalo. También era viejo, pero todo el mundo sabía que era un gruñón de cuidado.
Cuando ya estaba bien dormido, de repente alguien le saltó a la espalda. El búfalo se despertó de golpe y vio a la mona colgada de una de sus orejas. Empezó a sacudirse y, en cuanto la mona cayó al suelo, se puso a perseguirla. Pero todo el rato los estaba mirando el búfalo bueno y sabio: Lucky. No se lo pensó y salió corriendo a ayudar a la mona.
Lucky se llevó a la mona a lomos, al galope, hasta un lugar seguro, y la mona se lo agradeció muchísimo. Le remordía la conciencia, así que le confesó a Lucky que había sido ella la que no lo había dejado dormir ni descansar durante varios días. —Te perdono —le susurró Lucky al oído, y luego le sonrió y le dijo unas palabras sabias que la mona se aprendió de memoria y que siempre cumplió desde entonces. ¿Y cuáles eran? «Trata a los demás como quieres que los demás te traten a ti».
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