Qué trajo el día

Adelita era una niña pequeña. Lo que más le gustaba era jugar en casa por la mañana antes de comer, y por la tarde, después de comer, salía al jardín, donde la esperaban su amigo el caracol y el gato negro. ¿De qué hablarían los tres? De cómo había sido su día.

La primera en empezar a contar fue Adelita.

“Por la mañana me levanto de la camita. Me cepillo los dientes y me pongo la ropa. Luego desayuno. Así es mi mañana. ¿Y cómo es tu mañana, gato?”

Cuentos para dormir - Qué trajo el día
Qué trajo el día

“Yo me levanto temprano, cuando aún está oscuro. Voy a cazar un ratón para desayunar. Luego me lo como. Así es mi mañana. ¿Y cómo es tu mañana, caracol?”

“Por la mañana saco la cabeza de mi concha. Esa es mi mañana”.

“¿Y nada más?», preguntó Adela.

“Me arrastro hasta una hoja para comer. Paso toda la mañana acercándome poco a poco a ella», dijo el caracol. «Eso es lo que hago por la mañana. ¿Qué hacéis vosotros por la mañana?

—Por la mañana juego y luego me tomo una buena merienda —presumió Adela—. A veces en casa, a veces en la guardería…

—Yo por la mañana suelo dormir un poco —confesó el gato. —Cuando hace sol, me calienta mucho el pelaje.

—Y a mediodía es la comida —recordó Adela—. Siempre hay algo rico. Lo que más me gusta es el puré de patatas. ¿Y tú, qué comes al mediodía, gato?

—Yo voy a casa a comer croquetas para gatos. ¿Y tú, caracol? ¿Tienes comida al mediodía como nosotros?

“Claro que sí. Al mediodía como la hoja a la que llego. Y la como hasta la tarde,» contó el caracol lentamente.

“Pues yo por la tarde salgo a jugar con vosotros. O vamos a pasear con mi mamá al bosque o al estanque. Y llevo una merienda,» contó Adela.

“Por la tarde también salgo a pasear,» dijo el gato. “Pero por la noche vuelvo a casa a comer, juego un ratito, me relamo y me voy a dormir a mi camita. Pero a veces, por la noche, salgo a mirar las estrellitas y la luna.”

Por la tarde también tengo que volver a casa,» asintió Adela. «Tengo una buena cena, me baño y me pongo el pijama. Mamá o papá me leen un cuento y después duermo muy bien toda la noche. ¿Y tú, qué haces, caracol?”

“Bueno, cuando por la tarde termino de comerme esa hoja, me arrastro hasta el arbusto. Por la noche llego allí, me meto en mi concha y duermo toda la noche», dice el caracol. “¿Cómo lo hacéis para que os dé tiempo a hacer tantas cosas durante el día?», se sorprende mientras avanza lentamente hacia el arbusto para llegar antes de que se haga de noche. Es simplemente un lento.

¿Y vosotros, niños? ¿Cómo es vuestro día?

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