Érase una vez, en las profundidades del océano, donde el agua era muy clara y azul, un rey gobernaba el mundo submarino y a su pueblo.
Seguir leyendoCuentos de príncipes
Sobre el amuleto mágico
En un reino lejano gobernaba un sabio rey. Tenía también una reina sabia, que siempre le daba buenos consejos, y por eso a la gente de aquel reino le iba bien. Pero un día el rey decidió que había llegado el momento de entregar el gobierno a su hijo, el príncipe Carlos.
Seguir leyendoLa princesa y el guisante
Había una vez, en medio de vastos bosques y prados, un espléndido castillo cuyas torres se alzaban hasta las nubes. Allí vivía un joven príncipe, cuyo corazón solo deseaba una cosa: encontrar a la verdadera princesa con la que compartir su vida. No quería conformarse con cualquier novia. Quería que su elegida fuera una auténtica princesa, con delicadeza y virtudes que nadie pudiera poner en duda.
Seguir leyendoBella y la Bestia
En tiempos antiguos, cuando los cuentos de hadas no eran historias inventadas, sino realidad, vivía en su reino un joven y hermoso príncipe. Todos quedaban sin aliento ante su belleza y riqueza, y el príncipe, lleno de orgullo, olvidó tratar a las personas con respeto. Solo le interesaba el lujo y se rodeaba únicamente de cosas hermosas; las relaciones humanas le parecían poco importantes.
Seguir leyendoLa Bella Durmiente
Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano gobernaban un rey y su esposa. Gobernaban con sabiduría y el pueblo les tenía cariño. Sin embargo, la pareja real seguía sin lograr concebir un hijo.
Seguir leyendoBlancanieves y los siete enanitos
En un gran reino, la reina estaba sentada junto a la ventana del castillo, bordando. Era invierno y afuera flotaban copos de nieve. El paisaje invernal era maravilloso; la reina entreabrió la ventana y miró hacia fuera. Por un instante, olvidó que tenía una aguja en la mano y, al inclinarse por la ventana, se pinchó el dedo.
Seguir leyendoSobre La Cenicienta
En una granja, en los confines de un pequeño reino, vivía una hermosa muchacha. Sus vestidos estaban desgarrados y sus mejillas manchadas, pero ni siquiera eso conseguía ocultar su encanto. Además, era muy bondadosa y humilde.
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