Saltar al contenido
El cocodrilo Nico – cuento para dormir

Cuentos para dormir

El cocodrilo Nico

En una selva calurosa, junto a un río muy grande, vivía un cocodrilo pequeño que se llamaba Nico. El cocodrilo tenía el cuerpo verde y lleno de escamas y una boca enorme. Por eso muchos animales de la selva le tenían miedo y no se acercaban al río donde vivía. A él le encantaba sonreír, pero los demás animales temían sus dientes tan grandes, y por eso no tenía muchos amigos. Y eso le ponía muy triste. Siempre miraba cómo jugaban juntos los monos en los árboles, cómo las ranitas croaban juntas en una liana. Él también quería tener un amigo.

Un día, mientras Nico tomaba el sol en la orilla del río, vio a un tigrecito que lloraba muy triste entre los arbustos. —Que alguien me ayude. No sé volver a casa, me he perdido —se lamentaba el pequeño tigre, que se llamaba Leo.

Nico no se lo pensó: nadó hasta allí, sacó la cabeza del agua y saludó al tigrecito Leo: —Hola, soy Nico. ¿Y si te ayudo yo? —le preguntó. Al principio el tigrecito se asustó, porque sabía que los cocodrilos son peligrosos y que no debía hablar con desconocidos. Pero la selva daba muchísimo miedo y le asustaba cruzarla él solito para volver a casa.

—¿Me ayudarás a cruzar la selva para llegar a casa? —preguntó el tigrecito entre lágrimas. Nico asintió sin dudarlo.

—Está al final del río, junto a la gran roca. Allí vivimos —le dijo Leo.

Nico sabía que por el río irían más rápido, así que se subió al tigrecito a la espalda y juntos navegaron por el río oscuro. Nico tenía curiosidad por saber cómo había acabado el pequeño Leo solo en medio de la selva, tan lejos de su casa.

—Verás, estaba de paseo con mi mamá cuando, de pronto, vi algo en el suelo. Era una serpiente enorme. Me asusté muchísimo y salí corriendo, corrí y corrí hasta que me perdí. Y no conseguía encontrar el camino a casa. ¡Y entonces te encontré a ti! —le explicó Leo.

—No tengas miedo, yo te protegeré y llegaremos juntos a casa —le animó Nico.

Y así fue. Nico llevó al pequeño Leo por todo el río hasta su casa, junto a la gran roca. Salieron del agua y Nico lo acompañó hasta los demás tigres. Los tigres empezaron a enseñarle los dientes a Nico. —¡No, es mi amigo! ¡Me ha salvado! —le explicó el pequeño Leo a su mamá, que lo había buscado por todas partes, justo cuando los tigres iban a lanzarse sobre el cocodrilo.

Nico asintió y sonrió con su gran sonrisa llena de dientes. El pequeño Leo le devolvió la sonrisa y se dio cuenta de que el cocodrilo Nico no daba tanto miedo como él había creído. Todos los tigres le estaban muy agradecidos. Desde entonces Nico ya no estuvo solo. Leo y él jugaban a menudo junto al río, y a ellos se unían también otros tigres. Ya nadie le tenía miedo y, por fin, Nico no se sentía tan solo. Por fin había encontrado amigos.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos para preescolar

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

En la salvaje África vivía un leoncito. Bueno, en realidad ya no era pequeño: era un león adulto, y su padre esperaba que le…

3 minpara preescolar

En medio de un bosque muy espeso había un estanque pequeñito. A su lado se alzaba una roca cubierta de helechos tupidos. Y detrás…

3 minpara preescolar

Había una vez un bosque, aunque no era un bosque cualquiera: era mágico. En él vivían los animalitos junto con un hada buena. El…

3 minpara preescolar