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Cuento para dormir - El rey serpiente

Cuentos para dormir

El rey serpiente

Hace muchísimo tiempo, una muchacha pobre llamada Elenita servía en casa de un campesino malo y avaricioso. Era tan tacaño que le cargaba todo el trabajo a ella, para no tener que pagar a nadie más. Elenita era huérfana y no le quedaba más remedio que aguantar todo lo que se les ocurría al campesino y a su mujer. Cuidaba de los animales, limpiaba la casa… vamos, que hacía todo lo que le mandaban.

Una tarde entró en el establo a ordeñar las vacas, como siempre. De pronto oyó un ruido raro y vio que algo se movía en un rincón. Se acercó un poquito y… ¡era una serpiente con una coronita de oro en la cabeza! Cuando se le pasó el susto, se dio cuenta de que la serpiente no le quitaba ojo al cubo de leche.

—Tienes sed, ¿verdad? —le dijo, y le acercó el cubo. La serpiente se deslizó hasta él y se puso a beber. Debía de estar muerta de sed, porque bebió más leche de la que parecía caber en una serpiente. Elenita estaba contenta de haberla ayudado, aunque le daba miedo la regañina que le iba a caer, porque la dueña siempre controlaba muy bien cuánta leche había. Pero entonces pasó algo muy curioso: ¡en el cubo había todavía más leche que de costumbre! Y hasta la dueña, tan estricta, sonrió de oreja a oreja cuando Elenita se la llevó.

Desde aquel día, la serpiente de la corona venía al establo todas las tardes y todas las mañanas. Elenita le daba leche cada vez y, como por arte de magia, todo lo que el rey serpiente bebía volvía a aparecer en el cubo, ¡y encima un poquito más! Así pasaron unos cuantos años, y Elenita fue creciendo y poniéndose cada vez más guapa. Cuando ya era una mujer, conoció en el pueblo a un muchacho muy bueno llamado Jorge, que se enamoró de ella, y se casaron. En pleno banquete de bodas, sin que nadie supiera de dónde salía, apareció el rey de las serpientes y se deslizó hasta la novia. Se quitó la coronita de oro, la dejó delante de Elenita y se marchó por donde había venido.

Elenita guardó la corona del rey de las serpientes en su monedero, y en ese mismo momento se vio otro de sus hechizos: todo el dinero que gastaba volvía a aparecer en el monedero, y siempre con alguna moneda de más. Elenita había trabajado sin descanso desde pequeña y había recibido muy poco cariño, pero desde entonces ya nunca le faltó el dinero, y su marido Jorge, y más tarde también sus hijos, la llenaron de amor.

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1 comentario

  1. Kiralixupset

    Hi! This post just made my day.

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