Saltar al contenido
La lombriz Elisa pinta – cuento para dormir

Cuentos en audio

La lombriz Elisa pinta

Dominika J.19 de julio de 20263 min de lecturapara preescolar

En una casa a las afueras de un pueblecito muy pequeño vivía una niña rubita y curiosa llamada Julia. Lo que más le gustaba en el mundo a Julia era pintar. Por eso tenía en casa muchííísimos lápices de colores y acuarelas.

Cada vez que celebraba su santo, mamá o los abuelos le regalaban pinturas de todo tipo. Julia pintaba en su cuarto rosa, pero cuando hacía bueno y el sol brillaba en el cielo, también pintaba en el jardín. Y en ese jardín vivía también la lombriz Elisa. Cada vez que la niña salía con sus pinturas y sus cuadros, la pequeña lombriz Elisa la miraba a escondidas mientras pintaba con aquellos colores tan bonitos.

—Ay, si yo también tuviera manitas y pudiera pintar así de bonito —se decía Elisa con pena. Porque las lombrices no tienen manitas, solo un cuerpecito largo, y con eso no se puede pintar, suspiraba triste Elisa. Si ella pudiera pintar como Julia… Así que Elisa solo miraba de lejos cómo Julia pintaba árboles y flores, animalitos y el sol. Eran dibujos preciosos, llenos de colores; la niña era muy lista.

Un día, Julia volvió a salir al jardín a pintar un cuadro nuevo. Y mientras pintaba, sin querer, derramó todas sus pinturas en el suelo. Se levantó deprisa y corrió a contárselo a mamá. —¡Mamá, mamá, se me han caído las pinturas en la hierba! —gritaba la niña, muy disgustada.

Al salir corriendo hacia mamá, la niña no solo derramó las pinturas, sino que también tiró a la hierba su cuadro sin terminar. Elisa lo vio todo: vio cómo a Julia se le caían las pinturas al suelo. Así que la lombriz Elisa se arrastró un poquito más cerca para ver aquellos colores tan bonitos esparcidos por la hierba. Se arrastró más y más cerca, hasta que se dio cuenta de que estaba toda llena de colores. ¡Parecía un arcoíris! Rosa, rojo, morado y hasta amarillo… Todos esos colores los tenía ahora Elisa en su cuerpecito, y ni se dio cuenta de que, al acercarse, había acabado encima del cuadro de Julia y estaba pintando con su cuerpecito.

Y de pronto exclamó, contentísima: —¡Anda! ¡Estoy pintando! ¡Es el día más feliz de mi vida! Y así se fue ondulando y arrastrando por el cuadro, haciendo unas olas preciosas de muchos colores.

Cuando la pequeña Julia volvió con mamá, la lombriz Elisa se escondió deprisa en la hierba, pero estaba feliz de haber probado, aunque fuera un ratito, lo que es pintar. Luego la niña puso su cuadro en una estantería, y Elisa supo que a la niña su obra le gustaba muchísimo.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos de animales Cuentos del verano Cuentos para preescolar Cuentos sobre niños

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

Cuando se acerca el final del curso, el sol calienta alegre en el cielo y ya están puestas todas las notas, eso solo puede…

6 minpara primaria

En un prado lleno de florecillas moradas vivía, en una casita hecha de flores, una abejita pequeña llamada Juanita. Era una abejita muy trabajadora…

3 minpara preescolar

Cada noche, antes de dormirse, Anita, una niña que vivía en una casita del bosque, aguzaba el oído para oír todos los ruidos de…

3 minpara preescolar

¿Sabéis qué es un reyezuelo? No es un rey pequeñito de cuento, sino un pajarito. Un pajarito normal y corriente, tan pequeño y discreto…

4 minpara preescolar