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Las nuevas aventuras de la mariquita Beti – cuento para niños

Cuentos para dormir

Las nuevas aventuras de la mariquita Beti

Dominika J.22 de agosto de 20263 min de lecturapara preescolar

Queridos niños, seguro que os acordáis de la mariquita Beti, que soñaba con navegar por el río y conocer un mundo nuevo lleno de aventuras. Beti vivía en una casita pequeña y preciosa bajo un manzano viejo, ¡y lo consiguió! ¡Su sueño se hizo realidad! Hoy vamos a saber cómo siguió su historia.

Era ya noche cerrada y la mariquita navegaba y navegaba. La corriente del río era fuerte. Beti iba sentadita mirando adónde la llevaría el barquito, y la luciérnaga Lucita y la luz de la luna le alumbraban un poquito el camino. De pronto, de las nubes negras empezaron a caer gotas gordas y en el cielo brillaron unos relámpagos que daban miedo. Llovía y soplaba un viento muy fuerte. Con tanto jaleo en el cielo, el barquito empezó a balancearse de un lado a otro. ¡Parecía un tiovivo! Las dos temblaban de miedo.

—¡Tenemos que seguir! ¡No podemos rendirnos! —gritó Beti, agarrada con fuerza al barco. Y el barco se movía y se movía sin parar. Sin soltarlo, Beti se metió bajo el tejadillo, donde no llovía. Era un pequeño refugio del barquito que había construido con la libélula. ¡Menos mal que la libélula Lea había pensado en todo! El viento soplaba cada vez más y la lluvia no paraba. La mariquita y la luciérnaga estaban resguardadas, pero tenían mucho miedo. Solo deseaban que la tormenta acabara pronto.

Y casi sin darse cuenta, se hizo de día. ¡Lo habían conseguido! Hasta el barquito seguía entero. Los rayos del sol les calentaban la carita y las despertaban poco a poco. —¡Menudo viaje! —exclamó la luciérnaga Lucita, y sacudió las alitas para quitarse las gotas.

La mariquita Beti se echó a reír: —¡Ha sido una aventura nueva! —Ella también se sacudió las alitas rojas, y cuando abrió los ojitos, no se podía creer lo que veía. El barquito se había quedado enganchado en un árbol caído en el río. Y al mirar hacia arriba, vieron junto al río un prado precioso, con un arcoíris de colores brillando encima. Era como un sueño. El sueño que Beti por fin había cumplido. Era un mundo nuevo, como de cuento. Los pajaritos piaban alegres en el cielo y daban la bienvenida a sus nuevas amigas aventureras.

Beti y la luciérnaga salieron volando del barquito enseguida y se fueron a conocer aquel paisaje de cuento. Hicieron nuevos amigos, unas hormiguitas que les enseñaron sus casitas, su hormiguero, flores y arbolitos nuevos, y además descubrieron todas las maravillas del prado al que habían llegado. Todo era mágico. Sabían que algún día volverían a casa, bajo el viejo manzano, pero hasta entonces querían vivir aventuras nuevas y nunca vistas. Y demostraron que no hay que rendirse y que hay que agarrarse fuerte a los sueños.

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