En una ciudad vivía un rico comerciante, que tenía junto a su casa un hermoso jardín donde cultivaba mijo. Cada día revisaba el jardín cuidadosamente, pero un día descubrió que gran parte de la cosecha había desaparecido. El comerciante, enfadado, decidió que atraparía y castigaría al ladrón. Encomendó esta tarea a sus tres hijos: Miguel, Jirka y Juan. Quien consiguiera atrapar al ladrón recibiría una recompensa.
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