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Una mascota para Nela – cuento infantil

Cuentos para dormir

Una mascota para Nela

Juanita N.11 de septiembre de 20263 min de lecturapara preescolar

Nela era hija única. No tenía hermanos y se sentía sola. Quería una mascota, pero vivían en un piso y mamá y papá no la dejaban tenerla. Nela estaba triste y, como sus papás no cedían, decidió comprarse la mascota ella sola.

Tenía dinero ahorrado, así que ya nada se lo impedía. Decidió comprarse un conejito. Le daba miedo que la señora de la tienda la calara y se lo contara a sus papás, así que le pidió a una amiga mayor de la clase de música que se lo comprara. ¡Era precioso! Todo blanco y con unos ojitos muy raros, rojos.

Nela le preparó una caja debajo de la cama y le hizo dentro una camita. Darle de comer no iba a ser difícil: en casa había zanahorias de sobra, porque la abuela del pueblo les traía verdura cada semana. ¿Y lo que ensuciara el conejito? Lo limpiaría cuando sus papás estuvieran trabajando. Y jugaría con él también entonces. O por la noche. Cuando ellos se durmieran.

Pero pasó algo que le estropeó a Nela todos los planes. En la última clase, la maestra les anunció que se iban a la semana blanca. ¡Una semana entera a esquiar! Todos estaban deseando ir, todos menos ella. ¿Cómo iba a dejar al conejito solo en casa una semana entera? ¿Quién le daría de comer? Nela decidió que no iría a la semana blanca. Se lo dijo enseguida a la maestra, que se quedó muy extrañada, porque sabía que Nela esquiaba muy bien y que le encantaba. Pero Nela lo tenía decidido.

En casa tampoco dijo nada de la semana blanca, para que no intentaran convencerla. Pero mamá se enteró igualmente. En la tienda se encontró con la mamá de una compañera de Nela y se enfadó mucho porque Nela había dicho que no a la semana blanca y, encima, sin contárselo. Sus papás le preguntaban, pero Nela no quería decir por qué no quería ir. Y sus papás tenían también miedo… ¿No le estaría haciendo daño alguien de clase? El lunes irían al cole a averiguarlo.

Entonces Nela ya no aguantó más: se metió corriendo en su cuarto y al ratito volvió con el conejito. Mamá y papá al principio se enfadaron, pero luego le prometieron que podía quedarse con el conejito y que ellos lo cuidarían durante la semana blanca. Y así Nela se fue a esquiar y el conejito ya no tuvo que esconderse debajo de la cama: le compraron una jaula nueva muy bonita.

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