Garbancito, un diminuto niñito

Garbancito, un diminuto niñito

En un rincón del mundo, tan diminuto como valiente, vivía un niño que podía descansar en la palma de una mano. Le apodaban Garbancito, un nombre que reflejaba su estatura, pero no su inmenso corazón. A pesar de su tamaño, Garbancito era audaz y su alegría resonaba en la calle con su canto: «¡Pachín, pachín, pachín! ¡Cuidado por donde caminas! ¡Pachín, pachín, pachín! ¡A Garbancito no arruines!»

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