Kuba estaba en casa del abuelo el fin de semana y sabía que la mañana sería distinta a la de casa: en el pueblo, nunca se duerme mucho rato. El abuelo llamó a la puerta de la habitación de Kuba antes de las seis.
Seguir leyendo →Martin K.
La primavera de Mario
El tejón Helio se despertó en algún momento a mediados de marzo. No es que tuviera muchas ganas de despertarse, pero la luz ya empezaba a colarse en su madriguera y no le dejaba dormir. Además, el aire empezó a oler a aquel aroma conocido, como cuando llega la primavera.
Seguir leyendo →Cuando papá no usó el navegador
La mañana estaba despejada y soleada, y mamá tenía la mochila preparada desde las ocho y media. La familia se dirigía al castillo de Segovia, lo tenían planeado desde hacía toda la semana. Roberto y Mario se habían preparado cada uno su propia merienda, y papá les aseguraba que conocía bien el camino.
Seguir leyendo →El secreto del viejo portátil
En la balda de arriba del armario suelen estar las cosas que no se usan mucho y que casi han quedado olvidadas. En casa de Emma eran cajas de fotos, sacos de dormir viejos, algunos mapas y un portátil polvoriento. Nadie lo había usado durante mucho tiempo, así que allí espera en silencio a que un día alguien se fije en él.
Seguir leyendo →La moto del garaje del abuelo
Hoy hay un bullicio inusual en la plaza principal de la ciudad. Desde la carretera se oye un bramido grave y enseguida aparece un grupo de motos. Una tras otra se detienen junto a la fuente y la gente empieza a reunirse poco a poco alrededor.
Seguir leyendo →Miércoles por la mañana con los basureros
A Tomás le gustan los basureros y su camión de la basura desde que tiene memoria. Le gusta cómo parpadea todo el camión, y también cómo pita cuando va marcha atrás. Además, sabe hacer un montón de cosas interesantes.
Seguir leyendo →El tesoro del Viernes Santo
Se acerca la Pascua, y los amigos Juan y Teresa están sentados en los escalones delante de la casa, contándose cosas: «El abuelo decía que el Viernes Santo, antes de Pascua, las rocas se abren y muestran tesoros».
Seguir leyendo →El corzo al que salvó la máquina zumbadora
La hierba alta del prado estaba cálida y suave. El pequeño corzo yacía acurrucado en ella, de modo que apenas se veía. Tenía unas cuantas motitas claras en el lomo y, por lo demás, se quedaba quieto.
Seguir leyendo →Jueves Santo y el misterio del primer verdor
El jueves por la mañana, en el pueblo había un silencio poco habitual. Las campanas de la iglesia no sonaron por la mañana. Y solo desde lejos se oía el repiqueteo de las carracas. Marieta abrió la ventana en casa de la abuela y respiró el aire fresco. Todavía hacía bastante frío, pero la hierba ya empezaba a oler de maravilla.
Seguir leyendo →El murciélago que salvó el verano
Cuando al atardecer empieza a aparecer, la gente abre las ventanas para airear la casa. Así tienen en casa aire fresco y puro, con el que se duerme de maravilla. Pero este año es diferente.
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