Aquel día había mucho bullicio en el castillo. En la sala ardían las antorchas, de las mesas llegaba el olor de la comida y los caballeros estaban sentados juntos, dándose un festín.
Seguir leyendo →Martin K.
Cómo llega la primavera
Cuando la primavera llegaba a la región, no hacía ningún ruido. No tocaba campanas, ni aplaudía, ni hacía sonar trompetas. Sencillamente, una mañana la nieve cedió, se ablandó y empezó a desaparecer entre las briznas de hierba.
Seguir leyendo →Desfile de carnaval
Por la mañana, en el pueblo hay un bullicio poco habitual. Todavía ni siquiera ha amanecido del todo y ya se oyen risas, portazos y el tintineo de las campanillas. Es carnaval. Un día en el que, por un rato, casi todo está permitido y en el que el mundo se disfraza para el desfile de carnaval y vive un montón de alegría.
Seguir leyendo →Cuando el sol decidió quedarse dormido
Parecía que iba a ser un día igual que cualquier otro. Pero el sol, en vez de salir, se quedó quieto justo debajo del horizonte. Ya tendría que estar calentando en el cielo, pero hoy, sencillamente, no le apetecía. No está cansado, solo que se le ha ocurrido una pregunta en la que nunca antes había pensado.
Seguir leyendo →Los pececillos y el invierno
Cuando en invierno hace mucho, mucho frío, todo el estanque puede quedarse preciosamente helado. El hielo se mantiene firme y la gente puede patinar sobre él. Pero bajo la superficie hay penumbra y hace frío.
Seguir leyendo →El cuento de las cebras que se contaban las rayas
Las cebras nunca están solas, porque viven en manadas. Se mantienen unidas y pastan muy cerca unas de otras. Al caminar por la sabana, están siempre vigilantes y miran a su alrededor. Sin embargo, rara vez se sienten realmente seguras.
Seguir leyendo →Cómo el baile encontró su lugar en cada día
Terezka iba todos los martes por la tarde al grupo de baile en una casita junto a la plaza. Allí tenía su suelo favorito de la sala, los espejos y la música que siempre sonaba justo al comenzar la clase. Estaba acostumbrada a que ese era el lugar donde se bailaba y donde el baile tenía su sitio.
Seguir leyendo →Sobre los Cerditos del viejo establo
Al borde del pueblo había un viejo establo, que desde lejos desprendía aroma a heno y a calor. En él vivían tres Cerditos. Cada Cerdito era completamente distinto, pero aun así, o quizás precisamente por eso, se llevaban tan bien.
Seguir leyendo →Sobre los policías y la patrulla nocturna
La comisaría siempre se quedaba un poco más tranquila al final del día. Los papeles estaban archivados, los coches revisados y afuera ya empezaba a oscurecer poco a poco.
Seguir leyendo →De la vida de las muñecas
Durante el día, el dormitorio infantil de Adélka, lleno de muñecas, parecía completamente normal. Junto a la pared estaba la cama, al lado, en la mesita de noche, una lamparita que cambiaba de color, y delante de la cama había una alfombra suave. En el lado opuesto de la habitación había un armario con estantes lleno de libros y muñecas, que seguían exactamente donde Adélka las había dejado.
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