
Cuentos para dormir
Juanito y la responsabilidad
Había una vez un niño pequeño que deseaba muchísimo tener un amigo. ¡Pero no un amigo cualquiera! Su sueño era tener un compañero fiel: un perrito. Cada día, al volver del cole, les pedía por favor a mamá y a papá que le compraran un perrito, pero no había manera. Juanito era un niño muy inquieto y no tenía ganas de estudiar, así que a sus papás les daba miedo que no supiera cuidar de un perro.
Un día, después del cole, el niño estaba cenando a la mesa con sus papás. Juanito no podía quitárselo de la cabeza y, como cada día, le volvió a pedir a mamá que le dejara tener un perrito.
—Cuando nos demuestres que sabes cuidar de las cosas. ¡Tienes que cuidar también de tu cuarto y hacer los deberes, y eso no se te da muy bien! —le cortó mamá durante la cena. Juanito asintió triste y siguió comiéndose el risotto. Pero sabía que no iba a rendirse tan fácilmente.
Después de cenar se fue a su cuarto, lo ordenó de arriba abajo, hizo todos los deberes y hasta se preparó el examen de mates del día siguiente. —¡Esto tiene que funcionar! —se dijo Juanito muy orgulloso, y corrió contento a buscar a mamá al salón—. ¡Ven, ven! ¡Ven a ver! —le gritaba a su mamá mientras tiraba de ella hacia su cuarto.
—¡Ya he hecho los deberes, me he estudiado la lección y también he ordenado el cuarto! —dijo Juanito, muy orgulloso, en su cuarto limpísimo. Mamá miró a su hijo llena de orgullo; le hizo mucha ilusión ver que se esforzaba. Sabía que no se rendiría tan fácilmente, y le dijo: —Mira, Juanito, tener un perro es una gran responsabilidad, pero me encantará que sigas estudiando y ordenando así. ¡Por eso se me ha ocurrido una idea! Le pediremos a la abuela que nos preste a su perrito Manchitas el fin de semana. Si papá y yo vemos que sabes cuidarlo, y que el perrito está limpio, paseado y bien comido, pensaremos si te compramos un perrito así —terminó mamá.
El niño no se lo podía creer y abrazó a su mamá, loco de ilusión. ¡Que llegue ya el fin de semana! «Les voy a demostrar que sé estudiar y que sé cuidar muy bien del perrito el fin de semana», pensaba Juanito.
¡Al día siguiente, el niño sacó un diez en el examen de mates! Y hasta lo felicitaron por los deberes: ¡no tenían ni un solo fallo! Mamá se alegró muchísimo de lo bien que le había ido y esperaba que a Juanito le durara.
Pasaban los días y el fin de semana estaba cada vez un poquito más cerca. Juanito no veía la hora de que llegara. Cada día estudiaba con mucho esfuerzo y volvía corriendo del cole para ayudar a sus papás en las tareas de casa. ¡Tenía que demostrarles que era responsable!
Y casi sin darse cuenta, ¡llegó! Por fin era FIN DE SEMANA. El sol entraba poco a poco en el cuarto del niño, pero él llevaba despierto un buen rato. ¡Tenía por delante un sábado estupendo! Juanito no podía esperar a vivir aventuras con Manchitas. Entró corriendo en el salón, loco de ilusión. —¡Ya estoy listo! ¡Ya podemos ir a casa de la abuela a buscar a Manchitas! —gritó el niño. Pero en el salón ya estaba el papá de Juanito con Manchitas, el perrito de la abuela, en brazos. —¡He ido a buscarlo esta mañana temprano! —dijo papá, y le dio la correa—. Ahora puedes demostrarnos si sabes cuidar de un perro. Si lo consigues, te compraremos uno —le dijo. El niño asintió y se llevó a Manchitas de paseo.
¿Y cómo acabó todo? ¿Supo Juanito cuidar del perrito Manchitas? ¿Lo conseguirá? ¿Le dejarán sus papás tener un perrito nuevo? Eso, niños, lo sabremos en la próxima parte del cuento, Juanito y el perrito.
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