Saltar al contenido
Cuento para niños - Cuando el sol decidió quedarse dormido

Cuentos para dormir

Cuando el sol decidió quedarse dormido

Parecía que iba a ser un día igual que cualquier otro. Pero el sol, en vez de salir, se queda quieto justo debajo del horizonte y duda. Ya tendría que estar calentando en el cielo, pero hoy, sencillamente, no le apetece. No está cansado, solo que se le ha ocurrido una pregunta en la que nunca antes había pensado. 

«¿Tiene sentido, en realidad?», murmura para sí. «Todos los días lo mismo. Salgo, brillo, me pongo. Y mañana otra vez». 

Abajo, mientras tanto, todo está en silencio. Los gorriones están con las plumas erizadas en los arbustos, el gato duerme acurrucado en el umbral y, en los establos, los caballos ni se mueven. Todo espera. El sol lo mira desde arriba y se le ocurre que hoy podría intentar hacer algo diferente. Solo un poquito. 

Así que decide que hoy no saldrá. 

Los minutos pasan, pero la mañana no llega. El cielo permanece gris y frío. Los gorriones empiezan a moverse inquietos. «Pero si ya debería haber luz», pía uno. «Yo tengo hambre», dice otro. En el bosque, los corzos prefieren mantenerse juntos, porque la oscuridad los inquieta un poco. No saben si todavía es de noche o si ya ha empezado el día. 

Ni siquiera el estanque empieza a vivir a su ritmo de siempre. Los peces se quedan en el fondo y el lucio, que normalmente sale a cazar en cuanto amanece, da vueltas de un lado a otro, irritado. «Esto no me gusta», gruñe. «Cuando no veo, es peligroso». 

La gente se levanta en sus casas, pero entrecierra los ojos. En las cocinas empiezan a encenderse las luces, los relojes marcan el comienzo de la mañana, aunque fuera no lo parezca. «¿Tenemos mal puesto el despertador?», pregunta la gente. «¿O se ha estropeado el cielo?» 

El sol lo observa todo. Y de pronto siente una sensación extraña. Pero no es alegría. Tenía curiosidad por saber qué pasaría si no salía, pero de pronto ve lo confundido y trastornado que está el mundo ahí abajo. Todos esperan al sol, pero no llega. 

«Así que así son las cosas», se dice el sol en voz baja. «Para mí es una rutina, pero a la gente y a la naturaleza les doy seguridad y el ritmo del día». 

Y así decide que ya basta de experimentos disparatados y que, al fin y al cabo, saldrá al cielo. Aunque ya es un poco tarde, mejor tarde que nunca. Y así, de repente, en la Tierra aparece una luz, al principio tenue e insegura. Los animales salen fuera y los pájaros empiezan a cantar despacito. Llega el día. 

«Bien», dice el sol con decisión. «Ya lo entiendo». 

Y a la mañana siguiente sale justo a tiempo. La luz es como tiene que ser. Los gorriones cantan, el estanque despierta, la gente estira la espalda y el sol vuelve a brillar alegre como antes. Sabe que, aunque su trabajo parezca siempre igual, es muy importante para las personas, los animales, las plantas y el mundo entero.

Valora el cuento

Cuentos cortos Cuentos para preescolar

Comentarios

¿Qué te pareció el cuento?

No publicaremos tu correo. Leemos los comentarios antes de publicarlos.

¿Y ahora qué?

mismo tema y duración de lectura parecida

Cuento sorpresa

En el cole de la calle de las Frambuesas iban a celebrar Halloween muy pronto. Y eso quería decir que todo el cole se…

4 minpara primaria

Cada pocos años se vacía el estanque de Osero. Siempre ocurre en otoño y todo el pueblo habla de ello ya desde una semana…

4 minpara primaria