Fantasmas Dentudos – Especial de Navidad

La nieve estaba por todas partes. Los copos de nieve volaban por el aire y los niños se alegraban y gritaban. Todos los niños de Fantasmona subían con sus trineos a la colina sobre la ciudad y se lanzaban por la pendiente.

Papi Dentudo estaba al pie de la ladera y observaba en silencio cómo su Bubík bajaba en el trineo. De repente escuchó algo que le resultaba familiar. Recordaba cómo, de pequeño, también se deslizaba en trineo y cómo enseñó a montar en trineo a un muñeco de nieve. 

Cuentos para dormir - Fantasmas Dentudos – Especial de Navidad
Fantasmas Dentudos – Especial de Navidad

—¿Quién está tintineando? —se sorprendió Dientecita.

—Seguro que es algún payaso —replicó Bubík con desdén.

—El payaso eres tú. —Apuesto a que es el abuelo Frío —adivinó Miguel el Acuático.

—Me recuerda a las canciones que canta mamá cuando hornea dulces —continuó escuchando Dientecita.

—A mí simplemente me recuerda a la Navidad —sonrió Miguel, mientras seguía empujando el trineo cuesta arriba.

Al tintinear, poco a poco se unían los cascabeles. Papi seguía escuchando. Aquellos eran buenos tiempos, cuando tenía cinco años. Pero, ¿qué? ¡A por el trineo, la edad es solo un número! 

Y así, entre el tintineo y los gritos de los niños, aquella tarde aún se oía el grito entusiasta de Papi, que volvía a aprender a conducir el trineo. Se le daba bien. Esquivó el árbol con éxito. Al muñeco de nieve ya no. Pero eso no le importó. Su risa fuerte atrajo a otros adultos del grupo de fantasmas, que, al verle, no dudaron en unirse. Y así, todo Fantasmono fue a deslizarse en trineo y los tintineos continuaron. Ya fuera el bufón o el trineo de Papá Noel quien hiciera sonar los cascabeles, a todos les recordó lo maravillosa que es la época de la Navidad.

(Cascabeles)

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